viernes, 9 de enero de 2009

Cuando la barbarie no tiene fin.

Llevo algunos días intentando sentarme ante el ordenador para escribir sobre la barbarie que en estos momentos vive el pueblo Palestino en Gaza pero me cuesta, me cuesta mucho. Me supone un esfuerzo vencer el odio, el rencor, la indignación, el asco y la repulsa que siento cada vez que veo imágenes sobre esto que algunos califican de "conflicto" y que para mi me no´es más que un genocidio.

Israel es un Estado creado por las Naciones Unidas en el año 1948 en territorio colonizado por Gran Bretaña, reconociendo un "derecho" basado en principios religiosos con más de dos mil años de antigüedad. La comunidad internacional reconoció el derecho del pueblo hebreo a asentarse en un territorio que, según sus mitos religiosos, era la "tierra prometida".

Principio absurdo de las religiones proselitistas autoconsideradas portadoras de verdades divinas, de derechos sobre personas y sobre pueblos enteros, portadora de un mensaje que los hace superiores con respecto a sus iguales. A partir de ese punto todo vale. Bastará con que la propaganda se encamine a deshumanizar al diferente. Le restaremos todo aquello que los asemeja a nosotros para que cualquier ataque quede justificado, minimizado en sus consecuencia, relativizado su drama.


Esta ha sido la política de Israel, con el inestimable apoyo de los Estados Unidos y Gran Bretaña, durante sesenta años. Han encaminado su propaganda a convertir a los palestinos en algo no humano, a condenado a un pueblo a ser calificado como terrorista, a acusado a padres a dejar morir a sus hijos por una causa fanática. Mientras la Europa continental calla, enreverada en una diplomacia enferma de inoperancia, falta de ningún tipo de valor ni acción para actuar ni lejos ni cerca de sus fronteras y donde su cabeza principal, Alemania, debe callar como perpetua condena de sus pecados.


Activadas todas las teclas necesarias Israel tiene el poder para hacer a su antojo en Gaza contra la población palestina. Ha convertido esta franja de territorio, infestada de personas, en un inmenso campo de concentración donde viven hacinados más de un millón y medio de seres humanos privados de los más elementales servicios, de las más primarias necesidades y a los que se niega incluso la aportación del exterior. Una cárcel a cielo abierto de la que es imposible entrar y salir para personas, bienes y productos. Israel, con la pasiva permisividad del mundo, ha creado un Auswitzch en Gaza...ha convertido edificado su propio ghetto de Varsovia en que cada noche es la "noche de los cristales rotos".





Gaza bajo la lluvía de las bombas de Israel, lanzadas contra todo aquello que encuentran a su paso. Bombas de fósforo y de fragmentación para causar el mayor daño posible, para sembrar terror en cada rincón de la Gaza donde nadie pueda estar a salvo de una muerte segura. Este es el nuevo Holocausto del siglo XXI.

Cometido contra un pueblo acostumbrado desde hace tiempo a sufrir la crueldad malsana de los fanáticos dirigentes de Israel. Nada queda a escape de la sinrazón y la barbarie de un Estado terrorista, escuelas, hospitales, niños, mujeres, ancianos indefensos....todos son potenciales víctimas en esta demostración de inhumanidad de Israel. Otrora víctimas hoy convertidos en implacables verdugos mientras el mundo mira hacía otro lado..



Resulta paradójico, una burla a la Historia, asistir a este dantesco espectáculo de sangre y muerte cometido por un Estado que practica el terrorismo como forma de solucionar sus problemas mientras se invaden otros países con excusa de su apoyo al terrorismo internacional. Extravagante ver a la prensa católica y de derechas, aquella que hizo de "sionistas y masones" la justificación de todos los males envuelta en la estrella de David, legitimando el genocidio de todo un pueblo. clamando al odio contra todo lo que respire Islam, colocando cohetes en las azoteas de edficios de la ONU con tal de hacer bueno el asesinato premeditado de más de cuarenta niños indefensos. Aquellos, cuyos abuelos, se alistaron en la División Azul, hoy son bandera del sionismo, cruzados cambiados de bando en la defensa de los "santos lugares".

Mientras el odio y el fanatismo se sigue alimentando porque Israel necesita justificarse, ávido por sufrir ataques que legitimen ante el mundo su saña y su crueldad...cualquier piedra lanzada por un palestino servirá de excusa para lanzar misiles contra su barrio, para arrasar su casa con las excavadoras y para cerrar más aún el cerco sobre el campo de concentración palestino. Israel y su política de exterminio ponen en peligro la seguridad del mundo, crean mayor inestabilidad en una región del mundo en que no se vive en paz desde hace décadas y alimenta acciones violentas contra si mismo y contra terceros. ¿Cómo impedir que quienes sufren esta masacre hoy no se alcen en armas mañana contra su agresor? ¿Cómo impedir que se actúe vengativamente contra quien aplica impunemente el "ojo por ojo" como forma de respuesta?

Sólo resaltar un gesto, el Presidente Hugo Chávez, en un gesto de dignidad ha expulsado al embajador de Israel de suelo venezolano. Aquel que sufre de mil calificativos desde el exterior, enemigo acérrimo de Bush y su política de destrucción...ha sido el único que ha mantenido el pulso firme y no ha actuado con hipocresia para expresar, como tantas veces, una verdad que ofende la pasividad del mundo entero.


Faltan apenas díez días para que Barack Obama tome las riendas de la presidencia de los Estados Unidos....otra ilusión más que echar en el saco de las esperanzas que porta sobre su espaldas. Quizás nunca se esperó tanto de nadie sin apenas llegar. Por el bien de muchos deseo que Obama tarde mucho, mucho tiempo en robarnos esa esperanza que significa.

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